lunes, 17 de agosto de 2015

Alejandro Sanz cautiva con su carisma en el festival Cap Roig


Alejandro Sanz, la voz más internacional del pop español, ha vuelto esta noche al Festival de Cap Roig para presentar los temas de su último disco, Sirope (2015) y repasar los grandes éxitos de su larga carrera.
Cuando pasaban pocos minutos de las 22.00 horas el cantante madrileño, de 46 años, ha arrancado la velada, entre gritos de sus fans, con "El silencio de los cuervos" de su décimo trabajo de estudio, que vio la luz el pasado mes de mayo.
Durante dos horas de concierto y una veintena de temas, los más de 2.100 espectadores que llenaban por completo las gradas le han seguido de pie, aplaudiéndole y entonando con él sus canciones.
Alejandro Sánchez Pizarro, conocido artísticamente como Alejandro Sanz, ha dado muestra de su maestría y de su simpatía durante todo el concierto, y además ha utilizado un vanguardista sistema de vídeo en 3D que ha convertido el escenario, entre otras cosas, en una calle con transeúntes, en una sala de fiestas o en un antiguo monumento de piedra.
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Algunos de los temas de su último trabajo que han sonado son por ejemplo "A mí no me importa", "No madura el coco" o el primero de los singles, "Zombie a la intemperie"
La sorpresa de la noche ha llegado con "No me compares" (La música no se toca -2012), tema que ha interpretado con "su amigo" Antonio Orozco, que ha recibido antes y después de su actuación un gran aplauso del público.
La voz única de este Alejandro Sanz, compositor y autor de todas sus canciones que ha vendido más de 23 millones de discos, se ha dirigido también a las gradas para agradecer el poder estar en el que ha dicho era para él "un sitio muy especial".
El artista ha dedicado "Paradise" a la comarca del Baix Empordà, donde está ubicado este espectacular escenario en plena naturaleza, y ha conseguido todavía más aplausos de sus fans en temas clásicos como "Desde cuando" o "Corazón partío".
Sin sentarse, el público ha cantado con él, en uno de los momentos cumbres de la noche, un compendio de algunas de sus exitosas creaciones, como "Amiga mía", "Mi soledad y "Si fuera ella".
Este abanderado del pop español e internacional, que ha cambiado casi a cada canción de guitarra, ha puesto fin momentáneamente a su actuación con "No es lo mismo", acompañado de nuevo por un público completamente entregado.
Apenas un minuto después, ha salido vuelto al escenario y, sentado al piano, ha interpretado "Lo Ves" (1995) y "Capitán Tapón", canción de su último álbum dedicada a su hijo.
Ya en los últimos bises, ha interpretado "A que no me dejas", segundo single de su último disco y ha puesto el colofón final a su actuación con un mix de dos de sus grandes temas, "Viviendo deprisa" y "Pisando fuerte" junto a un público que cantaba y bailaba con él.
Alejandro Sanz actuará de nuevo en este mismo escenario el martes por la noche y será el artista encargado de clausurar el Festival de Cap Roig 2015.

Alejandro Sanz sazona con ´Sirope´

El cantante agrupa a unas 8.000 personas en la Plaza de Toros de Palma con temas de su nuevo disco y clásicos como 'Amiga mía' o 'Corazón partío' 



 La calurosa noche que vivió ayer Palma se hizo mas amena con Alejandro Sanz en la isla. A pesar del bochorno y que el concierto se celebró entre semana a las 22 horas, su público fiel no puso pegas. El madrileño visitó la Plaza de Toros, la cual no había pisado desde 2013 con su gira La música no se toca.

Para amenizar la espera, la telonera del cantante, Victoria Riba, salió a escena. La joven le precederá en cuatro conciertos de la gira, uno de ellos el de anoche. Victoria Riba ha expresado durante la última semana en las redes sociales lo emocionante que es para ella trabajar con Alejandro Sanz, "es un sueño", publicó en Instagram.

El concierto empezó puntual. Eran las 22 horas cuando todas las luces de la plaza se apagaron y solo se veía un reloj gigante iniciando la cuenta atrás. El reloj marcó cero y Alejandro Sanz saltó al ruedo con su canción El silencio de los cuervos.

El artista vestía un vaquero oscuro y una camisa negra, muy propio de él en sus conciertos. La velada siguió con A mí no me importa, tras la que se dirigió al público: "Un placer venir otra vez a Mallorca, es como nuestra casa, sois como nuestra familia". También añadió que tenía un presentimiento: "Creo que será un concierto mágico, ¡disfrútenlo!".

Un aspecto a destacar era el escenario con las pantallas traseras y el juego de luces. Justo encima de la cabeza de Sanz le iluminaba un neón con forma de diamante que se movía acorde con la canción. Las pantallas también fueron un espectáculo: cada canción tenía un fondo personalizado, como La música no se toca, acompañada por una calmada playa. La noche continuó con temas como No madura el coco, aunque la apoteosis comenzó con canciones tan conocidas de anteriores discos como Y si fuera ella, Amiga mía o Mi soledad y yo.

Miles de móviles alumbraban a Alejandro Sanz, pero lo más sorprendente es que se veían más abanicos que celulares en el ruedo. El artista pidió que abanicaran hacia el escenario, debido a la temperatura. Entre el público se podía ver un corazón gigante partío, el cual le tiraron cuando empezó a sonar la canción Corazón partío.

Y llegó el primer amago del fin, no sin antes cantar Un zombie a la intemperie. Se reservó para el final Looking for paradise. A pesar de que no estuviera la gran Alicia Keys, lo acompañó una integrante de la banda, Sara, la cual dio la talla.

El cantante se despidió de su público con un "Palma, os quiero" y agradeció a la Plaza de Toros que siempre lo haya tratado tan bien. Consiguió dejar a sus fans con buen sabor de boca con su Sirope.